Al final no sé que pasó, pero hasta se abrió un grupo de whatsapp en el que se iba comentando el proceso de dilatación.Incluso el Papá de Alma mando sin pensar una foto mía en la pelota de dilatación a su grupo de amigos (ésta se la estoy guardando en el fondo de mi orgullo femenino).
Al rato de parir ya estaba la habitación con visitas. Los dos días siguientes al parto fueron una locura. Había momentos en los que la habitación parecía el metro en hora punta. Hubo un instante determinado que recuerdo con pavor, en el que había más de diez personas en la habitación, y el tono de voz se había elevado a gritos. Hasta hubo quien localizó la habitación desde fuera por las voces de los visitantes.
Yo no soy una persona pudorosa, pero mis primeros intentos de amamantar, hubiese preferido tenerlos en la intimidad. Prácticamente nadie se da cuenta de que en esos momentos
¿Qué pasó? No lo sé. Por una parte creo que yo también estaba impaciente por enseñar a mi preciosa hija el mundo, y por otra el Papá de Alma, con el que había llegado al acuerdo de que se encargaría de coordinar el dispositivo, no hizo mucho por evitar esta odisea. No lo culpo. Pero mando este mensaje a los futuros padres: Nosotras estamos más vulnerables y a otra cosa, así que por favor, a las visitas de compromiso amablemente se les manda
Para que no seáis visitas de este tipo, os voy a dar unos pequeños consejos:
- Visitas cortas, de 10 minutos máximo.
- Si veis que ya hay gente en la habitación esperar fuera.
- Si queréis iniciar una tertulia ir a la cafetería, y así podéis discutir a quien se parece mas el niño.
- Si la mami va a dar el pecho, iros fuera, aunque os diga que no importa. Por respeto a esos primeros momentos únicos, que son solo suyos por derecho.
- No hablar de casos de bebés que dejaron de respirar, muerte súbita, mujeres que no les ha subido la leche, y demás historias tenebrosas. No aportan nada.
- Por último, y no menos importante, menos bombones y más jamón, tortilla, aceitunas. Parir da hambre.
Tengo claro que si vuelvo a tener otro hijo estas son las premisas. Las visitas a casa, con horario, con tupperware, que se lleven la ropa sucia y la traigan planchada. Y no hay más. Si de verdad les interesa vernos lo harán bajo estas condiciones, y sino, pues ya conocerán al bebé por fotos.
